ready to publish?
Ernesto se sentó en la barra. Él solo. Vió demasiadas películas como para negar que se encontraba deprimido y su mejor idea fue repetir lo que vio tantas veces en el cine.
Pero también escuchó demasiados chistes. No podía parar de mirar la puerta para ver quiénes entraban. Los agrupaba de a tres pero era muy difícil saber quién entraba.
— Disculpá, ¿sos gallego? Es que cuando entraste con los otros no me di cuenta si vos eras el gallego y el otro de allá era el tano o qué cosa.
— No, no, soy Pedro, y necesito que me acompañes.
Y Ernesto lo acompañó pensando que era como esas películas de agentes secretos en donde hacen un scout a alguien y lo convierten a él, alguien improbable, en el indicado para una misión.
— Perdón, ¿vos sos agente secreto?
— No, estoy loco — Y le pegó un tiro.
Entonces, Ernesto tirado en el piso pensó que seguro era la víctima de una de esas historias policiales y quiso escribir una pista con sangre como en el capítulo de Los Simpsons de “¿Quién mató al Señor Burns?”.
Un señor vio lo que pasaba y quiso ayudarlo pero justo pisó donde estaba la pista dibujada y la borroneó toda. Entonces el señor pensó que seguro estaba en uno de esos textos que intentan ser copados que escriben los estudiantes de escritura. Se deprimió y se fue él solo a tomar un trago.
Pero al señor le agarraron ganas de hacer caca y “no hay baño como el de casa” y pensó que tal vez se trataba de una de esas comedias un poco escatológicas. Así que se echó a correr intentando llegar a su casa a toda costa.
Pero vio que no aguantaba, así que se detuvo a tocar la puerta más cercana y pedir de usar el baño.
-¡Nicanor!
-¿Flavio? Hace tanto que no te veía.
Lo invitaron a quedarse a comer y se emborracharon. Pensó que todo parecía un poema de Nicanor Parra. Flavio jugaba a tirar los maníes al aire y atraparlos con la boca, todos aplaudían. Por desgracia un maní entró por el agujero equivocado y se empezó a atragantar.
Nicanor pensó que seguro aparecería en uno de esos programas de emergencias médicas y salió corriendo a la calle a pedir por un médico.
-¡Médico!¡Necesito un doctor!
Pero había un saqueo así que nadie le prestó atención. Entonces se metió en el Garbarino a robarse una tele antes de que llegue la gente que se pone violenta y le pareció que la peli era una de esas del fin del mundo.