Autolesiones Digitales y coso

Naoto Nakasone
8 min readSep 7, 2023

--

Primero divago, después entro en tema, después digo opiniones propias y coso.

Si hay algo que me dio mi cerebro de mono es la capacidad de reconocer patrones. Me encanta encontrar la secuencia necesaria para vencer un final boss en un juego o reconocer memes y bromas en lugares insólitos. Soy fan de ver cómo es que se están moviendo las tendencias de moda y hasta algunas veces me gano el odio de amigos y familiares por predecir el final de una película.

Is this loss? ya debe tener más de 15 años.

¿Y las autolesiones?

Uno de los patrones con los que particularmente me estuve encontrando en el último tiempo es aquellos relacionados a la forma de hablar. Vengo entrenándome en el arte de detectar perfiles falsos hace muchos años básicamente porque tengo Facebook desde el 2008. A veces, en el transcurso de conocer a un usuario, recuedo sus fijaciones, palabras particulares que usan o el orden que tienen para expresarse.

Recientemente, en mi reencuentro con Twitter, vengo topándome con muchas publicaciones de Curious Cat en donde reiteradas veces sospecho que los usuarios se insultan a ellos mismos haciéndose pasar por otras personas.

Según un estudio publicado en el 2022, el 9% de adolescentes admite haber realizado conductas de auto-abuso digital.

Esta práctica no es para nada extraña, de hecho, es algo que sucedió en todas las aplicaciones de preguntas anónimas desde que tengo memoria.

La diferencia, tal vez, está en que nos encontramos en un momento bastante particular de internet.

Dentro de las razones listadas en el estudio se encontraban motivos esperables como demostrar que te la podés bancar o que otros te defiendan. Uno de los motivos más comunes es el de gestionar el propio daño al decir algo doloroso antes de que otros puedan decirlo.

Este fenómeno, una vez consolidado, da lugar a un paso más allá: hay usuarios que comparten su Curious Cat específicamente porque saben que los van a putear.

Esta clase de prácticas profundizan el capital social relacionado con el sufrimiento. No es sólo bromear en twitter sobre ser cornudas sino también es alimento para las redes autodestructivas que proporciona internet y que están atentas al dolor.

Microdosing on pain

Es algo que puede ser observado hasta en una simple cuenta de pibe fulbo que tiene 2 millones de seguidores y su tuit con más engagement es sobre cómo alguien se está cogiendo a la que le gusta y luego en los comentarios una serie de chabones diciendo que el otro se la coge porque es mejor en algo o incluso que se la coge siendo peor.

A veces soy lo que digo del mundo

Si tu capital social se centra en el dolor, entonces más vale que tus apreciaciones sociales se van a basar en ello. La identidad se vuelve una de dolor. El comportamiento comienza a cambiar para maximizar esas representaciones del dolor y lentamente se comienza a entrar en un espiral en el que hasta observamos contenidos que niegan nuestra propio derecho a la felicidad por razones ridículas.

Sos tus padres viendo el noticiero

Si tu dolor es el capital social con el que manejás tu vara ideológica entonces vas a comenzar a desarrollar costumbres y pensar en lugares comunes que contaminan poco a poco tu discurso y también tu autoestima en base a aquello que duele.

Muchos, convencidos de esta epistemología masoquista, creen que algo doloroso necesariamente es verdadero. Lo que la mayoría de los casos falla en detectar es que el origen del dolor puede ser falso por más que la sensación de dolor fuera genuinamente sobre una revisión personal.

Pensemos entonces cómo se refleja en nuestra percepción del mundo.

Adiós, Mundo Cruel

(Pero, ¿hola internet?)

El Síndrome del Mundo Cruel es una teoría pensada por el comunicador Gerbner en el cual se demuestra una correlación directa entre la cantidad de horas mirando televisión y la cantidad de miedo que siente una persona. Tomando la Teoría de la Aguja Hipodérmica derivada de las investigaciones de Harold Lasswell sobre propaganda Nazi, se ha demostrado que el discurso de las personas puede ser modificado mediante estímulos difundidos por los medios de comunicación.

(Estudio realizado por la UNTREF periodo 2001–2021)

En estudios más recientes, esta tendencia parece extenderse a Internet con variaciones un poco más complicadas. Sobre todo para aquellas personas aisladas, y los mecanismos de internet que están diseñados para que te aisles cada vez más.

Gerbner una vez dijo:

Ya sabés, quien cuenta las historias de una cultura es quien realmente gobierna el comportamiento humano. Antes solían ser los padres, la escuela, la iglesia, la comunidad. Ahora es un puñado de conglomerados mundiales que no tienen nada que decir pero que tienen grandes negocios que vender.

Doomscrolling y pastillas negras

Si bien los incels son quizá todo otro tema para toda otra entrada, me gustaría prestar atención a un mecanismo que tienen: Blackpill

Más allá de que “tomarse la pastilla” esté relacionado a ver Matrix y no entender nada de lo que viste, me parece una buena metáfora de toda la situación porque es cierto que altera los químicos de tu cerebro.

El blackpilling es (y que las definiciones en internet no te engañen) el mecanismo por el cual ciertos grupos de internet bombardean con creencias presentadas como información a personas suficientemente vulnerables como para que adopten una visión pesimista de la realidad y descubran las “reglas secretas” con las que opera el mundo. Estas reglas generalmente están relacionados al determinismo genético, el fatalismo y el derrotismo de personas con rasgos no hegemónicos.

Un poco de todo, todo el tiempo.

Parte de la estrategia de la blackpill es recurrir a ciertos argumentos originados en experiencias comunes (no determinantes) que generan un “efecto de verdad” sobre los lectores. Algunos de estos ejemplos es señalar inseguridades comunes con un nivel de especificidad que hace creer a la audiencia de que se trata de algo científico y también comparaciones con la naturaleza que ignoran el poder de decisión de los humanos.

Junto con esta clase de discursos basados en las cositas que les duelen a los pibes que viven en un marco donde no se les educa emocionalmente para lidiar con estos pensamientos se produce un pase mágico en el que comienzan a centrar sus visiones sobre los puntos señalados.
“Lo que duele es la verdad del mundo porque la verdad del mundo tiene que ser dolorosa”.

Supongo que hay una relación entre la solemnidad de las cosas y la tendencia a creer que algo es verdadero. En lo que a mí respecta la verdad de este mundo podría ser un libro de chistes de gallegos.

Lamentablemente, otra de las aristas de este “lo que duele es verdad”, muy análogo a cortarse para sentir algo o para ser el gestor del dolor, esconde la idea de que como tus afectos no quieren que sientas dolor te esconden la verdad de este mundo. Le agrega un “picante” a tu conocimiento, te transforma en un rebelde.

Esto genera que te distancie de tus afectos “que te esconden la verdad” y regreses de nuevo a estos foros en donde te están haciendo creer que saliste de la caverna.

Esta tendencia no sólo es para aquellos que ya están con la pata muy metida y entran al foro a seguir recibiendo feedback del loop negativo. Esta clase de experiencias en las distintas redes sociales se decantan en menor medida y siempre resultan exitosas desde el punto de vista marketinero.

Esta clase de afirmaciones y relatos son muy fácilmente empatizables por la gente, genera interacciones y en el caso de ser polémico también genera interacciones por aquellos detractores. El algoritmo reconoce que es un “hot topic” y lo comienza a promocionar más hasta que encuentra más gente vulnerable para engancharse y reiniciar el loop.

El doomscrolling es otro de los mecanismos que de a poco estamos naturalizando sin percatarnos. Es tomar microdosis de dolor ajeno que comienzan a tergiversar nuestra realidad y las espectativas que tenemos para con ella.

Esto tuvo 45.000 visualizaciones en 6 horas y está segmentado de una manera en la que la audiencia que podría refutarlo no lo ve.

Las personas olvidan que los algoritmos de recomendaciones están diseñados para aumentar el rédito, no para informar o proteger la salud mental de las audiencias.

“No sé bien en dónde duele pero me voy a fijar un poco mejor”

Quizá el camino para revisar nuestros comportamientos sea un camino intermedio entre los resentimientos generados por el dolor y la obsecuencia creada por el rechazo total de este.

Una hipersensibilidad a discursos de dolor puede llevar a enemistarse con todo y un rechazo total de este genera mala educación emocional.

Es acaso muy agotador estar enojado todo el tiempo pero no estar enojado se siente terriblemente irresponsable.

La alternativa que tomo yo, que es más personal y requiere de mucha atención, es la de ir pululando entre todos los discursos, abrazando las contradicciones que esto conlleva para intentar ver el mundo desde una óptica positiva, y especialmente, en lugar de preocuparme por cómo funciona el mundo, preocuparme por cómo elijo a mis amigos.

Tal vez hable de esto que me interesa en otra entrada. Últimamente, el mundo tiene demasiadas directivas que, sospechosamente, nos están aislando. “No tengo tiempo para esta clase de personas”, se escucha por ahí y por allá.

Yo creo que es en la construcción conjunta, la compasión y la diplomacia con nuestros seres queridos, el debate paciente y no necesariamente racional (sólo el afecto y el cariño puede darnos la paciencia para enfrentar tal desafío de querer entendernos con el otro) lo que hacen que uno evite caer en la comodidad del dolor.

Tal vez detectar qué es lo que duele en lugar de obedecer flagelos sea el camino para vivir más tranquilos, que, a fin de cuentas, me parece más importante que vivir felices y ajenos a todo dolor.

--

--

Naoto Nakasone
Naoto Nakasone

Written by Naoto Nakasone

Borradores y cosas sin introducción, nudo o desenlace

No responses yet