Algoritmo
Una vez me quedé dormido viendo un video sobre una biblioteca que se construyó en Minecraft y cuando me desperté todo lo que me recomendaban era de Minecraft.
Otra vuelta me quedé viendo un video sobre la cantidad de suicidios en hombres y después de eso el celular sólo me mostraba videos sobre si la forma de mi cráneo me iba a ayudar a perder la virginidad o no.
Con mis amigos a veces jugamos un juego que es “diseña tu algoritmo” en el que vamos modificando las interacciones y tiempo de vista de ciertos temas para ir llevándolo a algún algoritmo específico y ridículo.
Entre los algoritmos a los que hemos logrado llegar en los últimos años se encuentra el de encendedores con luces de colores y música, mujeres policía bailando, lavado anal con café, y finalmente nazis negros.
Respecto a la última temática, la de nazis, hemos notado con mis amigos que no importa desde qué algoritmo comiences, siguiendo determinados pasos, siempre llegábamos a algoritmos polémicos de ideologías extremas.
Yo sólo podía pensar en mis sobrinos.
Es importante reconocer que al algoritmo no le importa tu salud mental o tu bienestar.
Terminator pero somos más boludos
Para decirlo en criollo, unos algoritmos matemáticos abstractos están a cargo de la proliferación de las narrativas porque perdimos los espacios que no son el laburo o nuestras casas. Entonces la gente vulnerable con tendencias fanáticas que antes estaría latigandose en la iglesia ahora miran en dirección de las empresas y boludeces o de discursos de dudosa procedencia y todo va a terminar como el culo.
Basicamente antes unos señores científicos hicieron maquinitas que agarraban datos, lo procesaban y con eso intentaban predecir el futuro. Para poder financiar esta clase de cosas, los señores científicos vendían la información a postores a los que podría interesarle esta información de “predicción del futuro” como por ejemplo a los inversores en Wall Street. Esto generó por ejemplo todos los bots que hay ahora en la bolsa que encima se alimentan de información generada por otros bots en un loop infinito. O sea, de repente la bolsa de valores casi no tiene ingerencia humana en su comportamiento.
Ahora estos algoritmos se los está usando para promover el contenido de las redes sociales en base a métricas centradas en rédito y exposición con la idea de que un contenido y un producto son lo mismo. Así que vos podés “vender” tu estilo de vida que, bueno, en cierta medida ya pasaba esto en las sitcoms y sus product placements pero ahora como toda la información está manejada totalmente por computadores que aprenden mutuamente entre ellas sobre el funcionamiento de las tendencias, lo que se nos sugiere ver en internet no es más que “lo que más plata da, o lo que más polémica genera” sin que los humanos tengamos mucha ingerencia en ello tampoco.
A esto, sumale que como se quiere maximizar las ganancias, reducís los costos diciendo “bueno, para pagar menos, quiero que esto se sugiera a menos gente pero que a esa gente le guste sí o sí lo que le muestro”, entonces nacen las cámaras de eco.
De esta forma generamos grupos con una disonancia cognitiva tan grande que el mundo que ven es totalmente diferente al del otro sin darse cuenta. Y todo manejado por máquinas. No quiero sonar muy paranoico (acabo de sonar paranoico) pero si fuésemos apenas un poquito más pelotudos saldríamos a matarnos a la calle.
Para un poquito, chabón
Bueno, me fui un poquitín al carajo. No digo que porque mires tiktoks de femcels los sábados a la mañana mientras cagás el mundo se va a terminar, pero sí creo que estar todo el día consumiendo veneno con la esperanza de encontrar un antídoto nos va a terminar arruinando a nosotros y más probablemente a los chicos más chicos.
Digo, yo le tengo que explicar de tecnología a mi vieja porque conocí el Nokia 1100 y el iPhone 14, estuve presente aprendiendo esos cambios de a poco. Los pibes más chicos vieron del iPhone 10 al 14, no sé qué tanta diferencia hay ni cuánta adaptabilidad exigió eso.
A ver, así como también vemos carteles de políticos en la calle que como son pre-selfie son incapaces de salir en una foto sin que se note toda la oscuridad que reside en sus corazones, los chicos más chicos están acostumbrados a un nivel performático por las nubes. Se experimentan en tercera persona. (Que de todas maneras tampoco es tan distinto a lo que Berger dice de ser mujer en sociedad).
Tampoco podemos culparlos, el mundo real no es para nada interesante, yo también querría bajar la cara y seguir con el teléfono. De hecho, lo hago.
Creo que esa clase de vida tan brutal abre muchas heridas y así como internet expande la capacidad de conectarse, también expande la posibilidad de sentirse solo y aislado.
No es nada nuevo lo que voy a decir: internet tiene un volumen y una cantidad de estímulos tal que sólo los estímulos más poderosos son los que generan un impacto decisivo en nuestra interacción.
Estos dos impactos suelen ser la risa y el dolor. Pero si ya vengo sintiéndome mal y no tengo la risa fácil, sólo queda el dolor.
También puede expandir el ya existente. Mostrando cómo no podés ser, cómo no sabés, cómo no tenes. En una economía destruida, con definiciones de identidad tan subrogadas por el consumo que la frustración de estar se vuelven rapidamente frustraciones del ser estaba destinado a pasar.
Ahora todas las formas de ser (que son las formas de tener cosas) compiten y para ello se condensan y condensan y condensan hasta perder totalmente la sustancia. La consecuencia es también que aumenta la replicabilidad (obviamente con plata) y las formas de validación automáticas.
De hecho, tenemos los cerebros totalmente destruidos por la cantidad interminable de estímulos. Un estudio reveló que la mayoría de la gente prefiere sentir dolor a estar aburrida.
Una generación de jóvenes sin prospectos futuros, sin capacidad de tener una casa propia, alquileres altísimos, viejos forros llenos de guita, pibas diciendo que la autorealización está en lo material y la belleza hegemónica.
Esa frustración sólo genera vínculos parasociales tóxicos con las pocas cosas que nos dan alivio. Son ese manotazo de ahogado de aferrarse con todo a las pocas cosas que nos quedan.
Es en esos momentos en donde comenzamos a pertenecer a una comunidad de algo que nos gusta o seguimos una tendencia como tema de interés en una pequeña aproximación a las cosas reales. No importa qué, pero genuinamente hablamos de lo que nos gusta y sin darnos cuenta lo que nos agrada es la conexión con una comunidad y no el consumo en sí porque sí.
Esto es más proclive a suceder a pequeños pibitos comunes y corrientes a los que generalmente la sociedad les prometió todo desde el minuto cero y ahora que el mundo no puede cumplir la promesa hay un conflicto enorme de intereses y privilegios.
Y de repente, algo sucede, en la comunidad surge una fisura. “Un personaje negro fue casteado para el rol de alguien blanco”. Dentro del discurso de la comunidad algunas personas (que no son la comunidad sólo los más vociferantes) comienzan a decir que si te parece bien, entonces no sos parte de la comunidad. Inconscientemente, preferís cambiar de opinión a perder la comunidad.
Lo más probable es que la mayoría de los pibes, que tienen déficit de atención y son los que más me interesaría que lean esto, son los que se aburrieron antes de llegar hasta acá. Pero no importa, yo hablo con la pared porque también soy parte de ese círculo pedorro de validaciones. Quiero decir algo porque sino me hace mal. En especial siendo que yo, de no ser por la suerte y un par de amigos, habría caído en muchos cloaquismos de caca así.
No tengo solución a estas cosas; simplemente creo que hay que tener cuidado con el marulo porque se puede romper más fácil de lo que uno cree y sin sentarse a pensar las cosas, las frustraciones toman el volante.
No todos tienen la suerte de estar en un ambiente hostil y lo suficientemente cerca de otro ambiente mejor al cual irse. A veces ni siquiera sabemos que estamos en un lugar que nos hace sufrir y pensamos que el mundo es así para todos.